¡Haz un donativo y apoya esta misión!
Durante estos cuarenta días somos invitados a vivir con mayor profundidad la oración, el ayuno y la limosna. No son solo prácticas externas, sino caminos concretos para abrir el corazón a Dios y a los demás.
Ya hemos llegado a la mitad de la Cuaresma. Este tiempo que la Iglesia nos regala es una oportunidad para detenernos, mirar nuestro corazón y acercarnos más a Dios.
Durante estos cuarenta días somos invitados a vivir con mayor profundidad la oración, el ayuno y la limosna. No son solo prácticas externas, sino caminos concretos para abrir el corazón a Dios y a los demás.
Durante estos cuarenta días somos invitados a vivir con mayor profundidad la oración, el ayuno y la limosna. No son solo prácticas externas, sino caminos concretos para abrir el corazón a Dios y a los demás.